Burosumab y mogamulizumab, primeros frutos de Kyowa Kirin en su apuesta por las enfermedades raras

Claudia Coscia, directora en el sur de Europa de la empresa nipona, explica la transformación iniciada hace 10 años para llegar a nuevos mercados y centrarse en fármacos huérfanos.

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20 de noviembre 2023

Con una historia de casi 120 años que se remonta a la creación de Kirin Brewery en 1907, la multinacional japonesa que hoy conocemos como Kyowa Kirin acumula una larga trayectoria con I+D propia y presencia en distintas áreas, como la oncología, hasta que hace unos diez años comienza una evolución que le hace crecer mucho más en el ámbito internacional y ganar presencia en nuevos mercados con adquisiciones como la de ProStrakan y Archimedes, y concentrar sus esfuerzos investigadores en «responder a las necesidades de pacientes con enfermedades raras».

Así, en la actualidad cuenta con una plantilla de casi 6.000 empleados en todo el mundo, opera en más de 40 países y tiene en su cartera dos anticuerpos monoclonales desarrollados por la compañía –burosumab y mogamulizumab-, que ya han llegado al mercado con algunas indicaciones y se están desarrollando para nuevos usos. La directora general del grupo para el sur de Europa –España, Italia y Portugal-, Claudia Coscia, recuerda a este periódico que el lema de Kyowa Kirin es Compromiso por la Vida, «y lo vivimos todos los días. Trabajamos para poner en el mercado lo antes posible medicamentos que pueden tratar enfermedades raras y mejorar de forma significativa la calidad de vida de los pacientes y de sus familias, y mejorar su manejo por parte de los médicos».

Para ello, Kyowa Kirin realiza una inversión anual en investigación superior al 25% de la facturación; «una cifra muy alta en comparación con otras empresas y con el sector farmacéutico en general», señala Coscia.

Los citados lanzamientos están haciendo crecer a la compañía a nivel internacional, nacional en los distintos países en los que tiene presencia, y regional dentro de esos países. Es el caso de España, donde «hemos crecido muchísimo en los últimos 5 años». Kyowa Kirin es ahora una compañía «muy bien reconocida en España en enfermedades raras, y con una muy buena interacción con las sociedades científicas, los médicos, las administraciones y, por supuesto, con los pacientes a través de las asociaciones que los respresentan».

Moléculas en el mercado

Dentro del ámbito de las enfermedades raras, el grupo de orígen japonés tiene presencia en la actualidad en dos áreas terapéuticas: nefrología y oncohematología. Para la primera de ellas, lanzó en 2021 burosumab para el tratamiento de la hipofosfatemía de origen genético ligada al cromosoma X (XLH), «una enfermedad bastante rara y crónica que afecta una persona por cada 20.000 habitantes». Se trata de una enfermedad hereditaria dominante del metabolismo del fosfato caracterizada por una mutación en el gen de la endopeptidasa neutra reguladora de fosfato que se expresa predominantemente en osteoblastos, osteocitos y odontoblastos. «Afecta tanto a niños como a dultos, y hasta ahora no tenía un tratamiento dirigido a la causa de la patología, sino que se empleaba únicamente una terapia convencional con vitamina D y fosfato», comenta Coscia. El medicamento está disponible, de momento, con indicación pediátrica, pero Kyowa Kirin espera lanzar la nueva indicación el año que viene para el tratamiento de pacientes adultos.

«En oncohematología, tenemos el anticuerpo monoclonal mogamulizumab, para el tratamiento del linfoma cutáneo de células T (LCCT), una forma rara, grave y potencialmente mortal de linfomas no Hodgkin que afecta a cerca de 240 personas por cada millón de habitantes en Europa», señala.

En el pipeline, Kyowa Kirin dispone también de otro desarrollo de burosumab para una forma rara de tumor óseo, la osteomalacia inducida por tumor (TIO), una patología oncológica que se asocial con déficits musculoesqueléticos progresivos y debilitantes, y que tiene un impacto prejudicial en la capacidad para relizar actividades diarias.

Además de la investigación de nuevos medicamentos, Coscia sostiene que la compañía está comprometida tambien «con la investigación de nuevos servicios de soporte a los pacientes con enfermedades raras. Tenemos un relación muy estrecha con las asociaciones de pacientes, que además va a crecer año a año, ya que la desarrollaremos aun más, no solo vía interacciones, sino también con servicios y colaboraciones para mejorar su visibilidad e interacción con las instituciones y administraciones». 

Investigación clínica en España

Coscia subraya que esa relación con los pacientes «influye también mucho en los procesos de I+D, y en el fututo lo hará más, de manera que no solo serán importante para acelerar esos procesos, sino también el acceso de los medicamentos al mercado». Un acceso que en España no siempre es fácil. «Se trata de terapias que pueden impactar de manera importante en los presupuestos», indica, aunque añade que esta dificultad se da en todos los países europeos. «No obstante aquí es un poco más difícil si nos comparamos, por ejemplo, con Alemania. Es un desafío para los pacientes y también para la compañía, porque nuestra misión es poner a disposición de los pacientes lo antes posible medicamentos que son muy eficaces, y que la comunidad científica reconoce como modificadores de la historia de una patología, como ocurre con burosumab».

Por último, la directiva destaca el papel de España en algunos de los ensayos clínicos de la compañía. «Por ejemplo, con mogamulizumab algunos centros españoles fueron golden, con una participación activa en la investigación. Son enfermedades raras, y es difícil localizar a los profesionales que manejan a estos pacientes, y esa es precisamente una de las razones por las que tenemos tan buena relación con los hospitales en los que sabemos que se maneja alguna de estas enfermedades, y por las que prestamos mucha atención también al diagnóstico, que es siempre un desafío cuando hablamos de estas patologías».

Fuente: diariomedico.com

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