Investigadores de Roche descubren un nuevo antibiótico eficaz contra una superbacteria mortal

Este avance no solo es crucial para la salud pública actual, sino que también es fundamental para abordar un problema que, según algunas estimaciones, podría convertirse en la principal causa de muerte para 2050.

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8 de enero 2024

Investigadores de la farmacéutica Roche han marcado un hito en la medicina con el desarrollo de Zosurabalpina, un nuevo tipo de antibiótico. Publicado en la revista Nature, este descubrimiento representa un avance significativo en la lucha contra las infecciones resistentes, especialmente contra la Acinetobacter baumannii, un patógeno identificado por la Organización Mundial de la Salud como una amenaza urgente.

Este microorganismo, notorio en entornos hospitalarios y prominente durante la pandemia de COVID-19, se ha vuelto cada vez más resistente a los tratamientos convencionales.

La relevancia de este descubrimiento radica en la capacidad de Zosurabalpina para superar las defensas de bacterias gramnegativas. Estos patógenos, conocidos por sus dos membranas celulares, presentan un desafío considerable para los antibióticos existentes. La Zosurabalpina, sin embargo, utiliza un mecanismo innovador: bloquea el transporte del lipopolisacárido, un componente crítico en la membrana exterior de estas bacterias. 

Este enfoque no solo inhibe la capacidad de supervivencia de la A. baumannii sino que también la vuelve más susceptible a otros antibióticos, ofreciendo una estrategia combinada para combatir estas infecciones.

Ensayo en ratones

El equipo de investigación, encabezado por los científicos Michael Lobritz y Kenneth Bradley, emprendió una tarea meticulosa al analizar una extensa base de datos que contenía aproximadamente 45.000 péptidos sintéticos. Estas moléculas, notablemente diferentes de las que comúnmente constituyen la base de la mayoría de los antibióticos tradicionalmente derivados de fuentes naturales, presentaron un campo de estudio prometedor. Dentro de esta vasta colección de péptidos, el equipo logró identificar varias moléculas con propiedades antibacterianas notables. Entre este grupo selecto, una molécula en particular llamó su atención, mostrando un potencial excepcional.

Posteriormente, este equipo de investigadores se enfocó en optimizar esta molécula específica, con el objetivo de mejorar tanto su eficacia como su perfil de seguridad. Esta fase de refinamiento fue crucial para asegurar que el compuesto no solo fuera efectivo en la lucha contra las infecciones bacterianas, sino también seguro para su uso potencial en tratamientos médicos.

La relevancia de este fármaco se puso de manifiesto en los experimentos preclínicos, donde demostró su capacidad para curar la neumonía provocada por la bacteria Acinetobacter baumannii en modelos animales, específicamente en ratones. Estos resultados positivos abrieron el camino para la siguiente fase crucial de su desarrollo: los ensayos clínicos en humanos.

Por ello, además, según un reciente estudio del Grupo Banco Mundial, las infecciones que no responden a los tratamientos farmacológicos podrían provocar un impacto económico comparable al de la crisis financiera de 2008. El análisis sugiere que un escenario de elevada resistencia antimicrobiana, en el cual los antibióticos y otros medicamentos no sean eficaces para tratar infecciones, podría resultar en una disminución de más del 5% en el producto interno bruto (PIB) de los países de ingresos bajos, además de conducir a 28 millones de personas, en su mayoría de naciones en desarrollo, hacia la pobreza para el año 2050. 

Sin embargo, a pesar del potencial revolucionario de Zosurabalpina, existe también la posibilidad de que las bacterias desarrollen resistencia a este nuevo fármaco. Este es un recordatorio de que la lucha contra las superbacterias es una carrera continua, donde la innovación debe mantenerse un paso adelante de la evolución bacteriana.

Además, el mercado de los antibióticos afronta desafíos únicos. Por ejemplo, el desarrollo de nuevos antibióticos es difícil de rentabilizar. Dada su naturaleza, los antibióticos deben usarse con precaución para prevenir la adaptación bacteriana, lo que a menudo lleva a reservar los fármacos más nuevos mientras los más antiguos siguen siendo efectivos. Esta situación ha llevado a instituciones como la Unión Europea a considerar incentivos para fomentar el desarrollo de nuevos antibióticos.

Fuente: National Geographic

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