Identifican riesgos ocultos para la salud derivados de la impresión 3D
La impresión 3D se ha consolidado como una tecnología clave para la fabricación sostenible y la industria moderna, gracias a su eficiencia, la reducción de residuos y la posibilidad de crear productos personalizados. Su uso doméstico crece con rapidez, pero este avance trae consigo nuevos riesgos para la salud y el medio ambiente, según un estudio de la Universidad de Örebro (Suecia).
Los investigadores advierten de que las impresoras 3D pueden emitir partículas ultrafinas y vapores químicos procedentes de plásticos y metales utilizados en el proceso. Estas emisiones pueden penetrar en los pulmones y el torrente sanguíneo, provocando inflamación, problemas respiratorios y efectos a largo plazo. Los colectivos más vulnerables son niños, mujeres embarazadas y personas con asma.
Además del impacto en la salud humana, la impresión 3D genera microplásticos y toxinas que pueden llegar a aguas residuales y ecosistemas. El proyecto NanoSafety2 trabaja en un marco para medir estas emisiones, evaluar sus efectos y mejorar la seguridad mediante materiales más seguros, procesos optimizados e instrucciones claras de salud laboral.
Los investigadores subrayan que aún no existen límites específicos para las emisiones de impresoras 3D, aunque algunos países, como Finlandia, ya aplican valores orientativos de partículas en entornos laborales para evaluar riesgos. También recuerdan que la rápida aparición de nuevos materiales y métodos de impresión puede introducir riesgos emergentes que todavía no se conocen.
El objetivo del estudio no es frenar la adopción de la impresión 3D, sino garantizar un uso seguro, especialmente ahora que la tecnología se ha extendido más allá de la industria y ha entrado en los hogares.
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