La acumulación de ‘proteínas basura’, posible origen de la ELA

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1 de abril 2024

La enfermedad neurodegenerativa sufriría un problema similar al que ocurre en las enfermedades raras llamadas ribosomopatías, donde no se ‘limpian’ las proteínas ribosomales.

La esclerosis lateral amiotrófica (ELA) se produce por la destrucción paulatina de las neuronas responsables del movimiento, lo que conduce a la pérdida del control de los músculos, con desenlace fatal. No se conocen las causas últimas de esa enfermedad, que tampoco cuenta con un tratamiento curativo.

De ahí la importancia de avances como el que se presenta hoy en la revista Molecular Cell, donde un equipo liderado por Óscar Fernández-Capetillo, jefe del Grupo de Inestabilidad Genómica del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), aporta la primera evidencia de que una posible causa del tipo hereditario de ELA –la ELA familiar– es la acumulación en las neuronas motoras de ‘proteínas basura’, proteínas sin ninguna función que se acumulan indebidamente e impiden el funcionamiento correcto de la célula.

En concreto, estas proteínas no funcionales que se acumulan son proteínas ribosomales, que normalmente constituyen los ribosomas, las fábricas moleculares encargadas de la producción de proteínas.

La investigación constituye una nueva hipótesis para entender el origen de la ELA, al sugerir que tiene un origen similar a otro grupo de enfermedades raras conocidas como ribosomopatías, asociadas también a un exceso de proteínas ribosomales no funcionales (en el caso de la ELA, este problema está restringido a las neuronas motoras).

RELACIÓN CON EL ENVEJECIMIENTO

El nuevo estudio abre además un nuevo frente en un área distinta, la investigación del envejecimiento. Los autores describen un nuevo factor causal del proceso de envejecimiento: el estrés nucleolar, un concepto que engloba las alteraciones que sufren unos orgánulos llamados nucléolos, encargados de la producción de ribosomas.

“En nuestro trabajo reportamos un nuevo modelo que explica cómo el estrés nucleolar induce toxicidad en las células animales, y aportamos evidencias directas de que este tipo de estrés acelera el envejecimiento en mamíferos”, afirma Vanesa Lafarga, coautora correspondiente del estudio.

UN ‘ALQUITRÁN’ QUE BLOQUEA EL ARN

La mayoría de pacientes de ELA hereditario comparten mutaciones en un gen llamado C9ORF72. Esta mutación deriva en la producción de unas proteínas –o péptidos– tóxicos ricos en el aminoácido arginina. En un trabajo anterior, el grupo de Fernández Capetillo dio los primeros pasos para entender por qué estos péptidos son tóxicos. La razón es que estas toxinas se pegan al ADN y el ARN “como si fueran alquitrán”, lo que afecta a prácticamente todas las reacciones de la célula que usan estos ácidos nucleicos.

Fuente: diariomedico.com

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