Padraic Ward, Roche: «Enfrentar a los sistemas sanitarios con la industria es un debate estéril»

El CEO de Pharma International de Roche destaca las virtudes de nuestro país en los ensayos clínicos, frente a la debilidad del I+D en Europa en los últimos años.

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3 de noviembre 2023

«No soy científico de formación, soy un gestor, me formé en Economía. Lidero un equipo de personas que tienen una gran experiencia en muchas cosas en las que no soy experto». Así describe Padraic Ward su rol como CEO de Pharma International de Roche sin ocultar su orgullo por ser uno de los máximos responsables de una compañía con más de 120 años de vida.

«Hemos tratado de hacer cosas que otros aún no han hecho», dice. «Y a lo largo de los años hemos cambiado, nos hemos centrado en diferentes áreas: fuimos el líder en neurociencia con los antidepresivos en 1960 -yo no trabajaba allí entonces-; luego, durante un tiempo, en antibióticos y más tarde en antivirales; y en los últimos 20 años, hemos sido conocidos principalmente como una compañía contra el cáncer».

La filial de España -el quinto país donde se expandió la empresa– también es una de las más longevas. Este año celebra su 90 aniversario, motivo por el que Ward ha visitado nuestro país para mantener una reunión con José Miñones, ministro de Sanidad, entre otros representantes de la sanidad española. Además, saca tiempo de su apretada agenda para atender en exclusiva a Papel y abordar cuestiones críticas sobre el futuro: «Debilitar a la industria puede suponer la debilidad de la sanidad en Europa».

Sobre las complejas relaciones entre las administraciones y la industria admite que «hay días» en los que se siente «optimista». «Mi reunión con Miñones fue muy bien, por ejemplo. Y luego, otras veces, si las reuniones son menos fructíferas, soy más pesimista».

P. ¿Cuál es la hoja de ruta de Roche a corto plazo?

R. Desde siempre hemos llevado el sello de la innovación. En los últimos cinco años, hemos vuelto a diversificarnos. Ahora tenemos medicamentos en cáncer, pero también en hemofilia, en enfermedades raras y esclerosis múltiple.

Ward hace un gran repaso de la trayectoria de la compañía suiza con sede en Basilea. Desde Roche se apuesta por la inversión en capital humano para dar respuestas a las incertidumbres que plantea la Biología.

«En sus manos está el descubrimiento de soluciones que cambien el curso natural de la enfermedad para que los paciente obtengan mejores resultados», dice. «Y si eso hoy significa que somos una compañía de atención oncológica, entonces lo somos. Si mañana hay otra necesidad, cambiaremos de nuevo».

P. ¿Qué avance le gustaría anunciar en los próximos 10 años?

R. En una década la atención médica podría ser muy diferente, al menos para muchas enfermedades. Lo que hemos estado haciendo es combinar todas las fortalezas del grupo Roche. Tenemos una división de diagnóstico: por ejemplo, somos líderes en diagnóstico in vitro. También tenemos cada vez más divisiones que se centran más allá de las respuestas farmacológicas, como en la atención médica y la recopilación de datos que nos permitan usar la inteligencia artificial para comprender a un nivel profundo la biología de la enfermedad. Esto es posible al recopilar muchos datos de pacientes anonimizados, junto con diagnósticos y medicamentos. Tenemos la esperanza de que en más y más enfermedades vamos a ser capaces de entender no solo la patología a un nivel muy alto, sino en un modo personalizado.

P. ¿Cómo de cerca estamos de los tratamientos personalizados?

R. Estamos en el comienzo del camino para hacer que nuestros medicamentos sean cada vez más específicos contra la enfermedad de una persona.

P. No todas las empresas tienen una división de diagnóstico. ¿Por qué?

R. Es una parte muy infravalorada de la salud. Al final, no se puede tratar a un paciente si no se puede detectar correctamente su enfermedad. Sobre esa creencia desarrollamos esas dos divisiones que trabajan juntas: detección y terapias. Incluso hay un paso antes de eso, en el que nos estamos metiendo cada vez más. Si identificamos a la persona en riesgo de contraer una enfermedad, entonces intervendremos antes de que la patología se convierta en un problema. Y eso también es muy emocionante. Tenemos grandes ejemplos, incluso en España.

P. ¿Cuáles?

R. De los proyectos que intentan hacer eso particularmente cabe destacar uno en cáncer de pulmón, que se basa en el uso de un algoritmo y herramientas de salud digital para lograr una detección muy temprana de la enfermedad que permita elevar las tasas de supervivencia. Creo que ese va a ser el futuro de la atención médica. Es el tipo de cosas que pueden hacer que los sistemas de atención médica sean sostenibles porque podemos identificar a los pacientes antes de que realmente necesiten un tratamiento costoso. Este es el futuro.

P. Pero, ¿ también es sostenible para la industria?

R. Sí. Es más importante incluso quizás que tener un medicamento, porque si tienes un mejor diagnóstico, tal vez puedas hacer prevención y no necesites el fármaco. Creo que si saliéramos por la puerta, camináramos por el Paseo de la Castellana y le preguntáramos a alguien si quiere que le diagnostiquen, todo el mundo diría que sí: «Quiero asegurarme de que si tengo una enfermedad la sepa porque puedo recibir tratamiento».

P. ¿Y la gente querrá saber la enfermedad y que no haya cura?

R. Creo que si sabes que tienes una enfermedad, pero no hay tratamiento para ella, esa es una historia diferente. Puede ser preocupante, pero tenemos que trabajar juntos con todo eso para tratar de averiguar cómo se pueden hacer esas tres cosas: identificar al paciente en riesgo, diagnosticarlo al comienzo de la enfermedad y luego tratarlo rápidamente.

P. Habla de un proyecto de detección precoz en cáncer de pulmón. ¿Qué otros hay en nuestro país?

R. España es una parte muy importante de nuestro negocio. Roche es el líder en inversión privada en investigación, desarrollo e innovación sanitarios, invertimos más 140 millones de euros. Es uno de los países que más participa en desarrollo clínico. Suelo decir que no tenemos un medicamento en la cartera que no haya contado con la participación de médicos, universidades y hospitales españoles en su desarrollo. Es uno de los países que más participa en nuestros ensayos clínicos.

P. ¿Por qué como país ‘somos’ tan atractivos para las farmacéuticas?

R. Hay una buena coincidencia entre el tipo de cosas que estamos tratando de hacer y lo que tiene España. Aquí hay excelentes universidades de ciencias de la salud; excelentes hospitales universitarios y sus investigadores lideran a nivel mundial; hay líderes de opinión sobre una enfermedad y cómo abordarla; y un sistema de atención médica bien configurado para permitir que los pacientes tengan acceso a los ensayos.

P. Recientemente se reunió con el ministro de Sanidad, José Miñones. ¿Qué temas surgieron: el plan estratégico de la industria, la Europa de la salud…?

R. Salí con muy buenas sensaciones. Encontré un fuerte eco en el tipo de cosas de las que hablamos a menudo, como el equilibrio entre asegurarnos un buen sistema sanitario en España, que los pacientes obtengan grandes resultados de él y que tengamos una industria fuerte. Esto es bueno para la economía española. Hay que abordar el futuro de una manera holística, no es una cosa o la otra. Así es cómo nos fortalecemos juntos. Fue muy alentador escuchar al ministro hablar de eso. Si podemos llevar eso a un contexto europeo, creo que sería aún mejor.

P. En Europa, estamos perdiendo competitividad. ¿Qué hay que hacer para ser mejores y más atractivos que otros mercados, como EEUU o China?

R. No creo que sea una competición como tal. Cuando piensas en la atención médica y en su futuro, depende de las ideas, del conocimiento y esto requiere ser compartido. Así, no es que sea Europa contra China o Europa frente a EEUU… Tenemos que asegurarnos de que las ideas, los pensamientos y el trabajo puedan fluir realmente bien a través de todos ellos. Es cierto que llevo casi 30 años trabajando en esta industria y la cuota actual de I+D en el mundo que se lleva a cabo en Europa es menor que cuando empecé. Parte de eso se debe a China, que está más fuerte, sin duda. Pero también es cierto que la base de investigación en Europa se ha debilitado un poco, sobre todo en los últimos 20 años.

P. ¿Qué se puede hacer?

R. No pensamos en un sistema holístico como el que describió Miñones. Creo que si lo pensáramos de esa manera el resultado sería diferente. Con demasiada frecuencia se ha concebido como una batalla entre la sostenibilidad de los sistemas de salud y de la industria. Y esto es un debate estéril.

P. ¿Cómo se pueden plantear soluciones?

R. Europa tiene algunas ventajas. Tenemos una gran base universitaria de ciencias de la salud. También hay sistemas de salud que están configurados para brindar una muy buena calidad de atención médica para todos, no sólo para una parte de la población. Y poseemos una larga lista de empresas con historia que participan en la base industria. Así que tenemos esos tres pilares. El problema es que todos los agentes están sufriendo y tienen ante sí desafíos sin resolver. Pero no podemos hacer nada centrándonos en arreglar solo uno de ellos.

P. ¿Cómo afecta la futura nueva legislación en Europa, necesaria tras 20 años sin remodelaciones?

R. Participamos mucho en los debates sobre el futuro de la asistencia sanitaria en la UE. Tenemos una larga historia en la que es nuestra casa y por eso nos preocupamos. Queremos que prospere. Es hora de que se modernice y revise el marco europeo de la sanidad, y estamos muy contentos de que la Comisión Europea haya tomado la iniciativa. Hay muchas cosas en las propuestas que nos parecen muy positivas. La idea es mantener la calidad de la revisión regulatoria, pero hacerlo de una manera más ágil para ponernos en línea con los estándares de otras partes del mundo. Una cosa muy positiva es la idea de desarrollar áreas de pruebas regulatorias donde juntos [industria y agencias] podamos valorar formas de desarrollar medicamentos que también tengan dispositivos de aplicación. Ese va a ser el futuro de la Medicina. Nadie sabe cómo va a funcionar eso, pero tener este tipo de marcos que nos permitan trabajar junto con los reguladores para resolverlo será algo realmente un avance claro.

P. Entonces, ¿dónde está el punto de choque con el futuro nuevo marco regulatorio?

R. Nos preocupa el debilitamiento de la propiedad intelectual, porque es el núcleo de lo que hacemos en la industria. Reconozco que existen desigualdades en la disponibilidad de medicamentos y en el acceso de los ciudadanos europeos a fármacos de alta calidad en toda la UE. No es lo mismo en todas partes y tenemos que abordarlo para que realmente lleguen. Centrarse en la propiedad intelectual no es la solución para todo.

P. Una de las lecciones de la pandemia es que se pudo desarrollar vacunas y terapias de forma ágil porque había una inversión previa en investigación…

R. Necesitamos tener incentivos para realizar ensayos y desarrollar los mejores medicamentos y diagnósticos, y necesitamos un marco regulatorio que lo ampare. Debilitar a la industria puede debilitar la sanidad en Europa. No buscamos incentivos financieros, sino tener una legislación sólida de propiedad intelectual que nos permita devolver lo que hemos invertido.

P. ¿Cuál sería el marco perfecto para ustedes?

R. El marco perfecto es complejo. Depende del elemento del problema. Pero, si hablamos de acceso, diría que nos centremos en las cosas que impiden que los pacientes tengan acceso ahora. Quizás sea el mejor equilibrio entre los activos y los incentivos. Hay que contemplar el proceso real de evaluación de las aplicaciones para nuevos fármacos, porque ahí es donde radica la mayor parte del problema. También hay que resolver cómo todo ello impacta en la sostenibilidad de los sistemas sanitarios; sin ellos, no tenemos razón de ser como empresa.


Una de las ventajas con las que cuenta Ward es que no es un CEO al uso. Fue testigo del desarrollo de uno de los fármacos contra el cáncer de mama que marcó un punto de inflexión en el tratamiento y supervivencia de las pacientes. Con modestia recuerda que «estuve en las últimas fases de los ensayos».

P. ¿Cómo se vive una experiencia así?

R. Fue increíble. Vivía en EEUU en ese momento y tuve la oportunidad de conocer a algunos de las pacientes que se beneficiaron de ese medicamento. Conocí a una mujer que resultó que era de Irlanda, de donde soy y que habíamos crecido muy cerca el uno del otro, pero nunca nos habíamos visto antes. Tuvo acceso a este medicamento en un ensayo clínico en un momento en que ella no tenía posibilidades.

La gestión de los datos, su análisis y el aprovechamiento de los mismos es una seña de identidad del laboratorio suizo. En España está un centro global de excelencia informática (Informatics Madrid) que da servicio a 140.000 usuarios de Roche en todo el mundo. Una de la ‘joyas de la corona’ suiza ya que en ella basa sus proyectos de Real World Data.

P. ¿Cómo funciona?

R. Tenemos unas 150 personas trabajando en ciencia de datos porque creemos que es una gran herramienta de trabajo. Esto es un primer paso importante hacia los cambios que nos exige el futuro. La creación de un espacio común europeo de datos sanitarios podría cambiar las reglas del juego para la asistencia sanitaria aquí. La idea de que pudiéramos combinar los datos de salud de 350 millones de personas de una manera común sería asombrosa.

P. Pero, todo esto requiere de una legislación adecuada. ¿Cómo se debe regular?

R. Debemos implementar bien la legislación para poder usar esa gran cantidad de datos anonimizados, de modo que proteja la privacidad de las personas como fuente de comprensión de la enfermedad, eso sería importante. Todo eso para la Unión Europea sería un cambio que proporcionaría una gran ventaja.

Fuente: diariomedico.com

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