Una terapia CAR-T dual consigue una respuesta “espectacular”, aunque de momento transitoria, en el cáncer cerebral

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20 de marzo 2024

El abordaje modificó linfocitos T de tres pacientes para dirigirlos contra el glioblastoma. La respuesta no perduró, pero es un avance de la inmunoterapia celular en tumor sólido.

Un estudio preliminar, en fase I, realizado con tres pacientes ha demostrado la viabilidad de un tratamiento con terapia CAR-T para el glioblastoma recurrente, uno de los cánceres de peor pronóstico, para el que apenas hay tratamientos.

El ensayo ha empleado una terapia CAR-T dirigida a dos proteínas presentes en las células del tumor cerebral, lo que según muestran las imágenes de resonancia magnética (RM) ha generado una reducción “espectacular” del cáncer, en palabras de los investigadores. Los resultados se publican en The New England Journal of Medicine. Aunque la respuesta observada en los pacientes no perduró, el estudio supone una prueba de concepto que aporta información sobre dianas de este correoso cáncer, así como sobre la viabilidad de la inmunoterapia celular en tumores sólidos, como exponen los expertos consultados por este medio.

La terapia CAR-T es un tratamiento que se emplea con eficacia en diversos cánceres hematológicos, pero todavía no se ha trasladado ese éxito al tumor sólido, donde, por la presencia de poblaciones celulares heterogéneas, resulta más complicado encontrar una sola diana tumoral a la que dirigir los linfocitos T.

EGFR NATURAL Y MUTADO

En esta terapia se hayan extraído células T de los pacientes y modificado para que expresen un receptor (CAR) que actúe sobre dos proteínas: la variante III del receptor del factor de crecimiento epidérmico (EGFRvIII) y este mismo factor EGFR natural o no mutado, a través de la liberación de un anticuerpo biespecífico (denominado TEAM por su acrónimo inglés, T-cell engaging antibody molecule). El EGFR, presente en muchas células, aparece sobreexpresado en la mayoría de los glioblastomas, mientras que la variante EGFRvIII también se encuentra de forma específica en algunos de esos tumores.

Esta novedosa terapia CAR-T (CARv3-TEAM-E T) se construyó en el laboratorio de Marcela Maus, directora del Programa de Inmunoterapia Celular del Centro del Cáncer del Hospital General de Massachusetts, en Boston (Centro del Cáncer Mass General).

Después de superar los experimentos con modelos animales, se ha realizado un ensayo preliminar con este tratamiento en tres pacientes afectados por glioblastoma recurrente. Como apunta el neurocirujano Bryan Choi, director asociado del Centro de Inmunología e Inmunoterapia de Tumores Cerebrales en el Centro del Cáncer Mass General, “nuestro enfoque combina dos formas de terapia, lo que nos permite tratar el glioblastoma de una manera más amplia y potencialmente más efectiva”.

En colaboración con neurocirujanos y neurooncólogos, así como en hematólogos especialistas en la inmunoterapia celular, trataron a tres pacientes entre marzo y julio de 2023. Todos se incluyeron en el estudio tras recibir radioterapia y quimioterapia y sufrir la recurrencia de la enfermedad.

La terapia CAR-T se introdujo en el cerebro a través de un catéter intraventricular con el que se accede directamente al cerebro. En palabras la autora del trabajo y neurooncóloga Elizabeth Gerstner se registró “una respuesta espectacular y rápida en los tres pacientes”.

RESPUESTAS RÁPIDAS, PERO TRANSITORIAS

Por desgracia, indican los autores, se registró una progresión del tumor en todos los casos, aunque en uno de ellos, un hombre de 72 años, la disminución del 60,7% del tumor duró más de seis meses. Otro de los pacientes, una mujer de 57 años, exhibió una regresión tumoral casi completa en la resonancia magnética a los cinco días de la infusión. El tercero de ellos, un varón de 74 años, experimentó una respuesta rápida, pero transitoria; las copias de EGFRvIII y EGFR en sangre y líquido cefalorraquídeo disminuyeron hasta volverse indetectables.

Todos ellos toleraron bien las infusiones, aunque casi todos presentaron algunos de los efectos secundarios asociados a la terapia CAR-T, como fiebre y neurotoxicidad, que no superaron el grado 3.

Para Marcela Maus, “estos resultados son emocionantes, pero también son solo el comienzo: nos dicen que estamos en el camino correcto en la búsqueda de una terapia que tiene el potencial de cambiar las perspectivas de esta enfermedad intratable. Aún no hemos curado a los pacientes, pero ese es nuestro audaz objetivo”.

El siguiente paso, afirman los autores, es intentar que los linfocitos T modificado perduren, bien con infusiones en series, o con un preacondicionamiento con quimioterapia con el que prolongar la respuesta.

Fuente: diariomedico.com

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